COP26, ¿la última oportunidad para salvar al planeta?

CANVAS_Clara Suarez web CLARA SUÁREZ

16 noviembre 2021

5 min. lectura

Análisis

La semana pasada finalizó la COP26, una nueva oportunidad para poner freno al calentamiento global y responder ante la emergencia climática. La Conferencia de las Partes (o COP por sus siglas en inglés) es el encuentro anual de los 200 países que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Como tal, representa la punta de lanza del compromiso internacional en la lucha contra el cambio climático. Un compromiso que desde la primera COP en 1995, la sociedad civil y las organizaciones internacionales intentan se plasme en planes de acción para responder a la emergencia climática.

Sin embargo, estos 26 años no parecen haber dado los resultados necesarios para atajar una situación que se ha ido agravando tras cada conferencia.

En febrero de este año, el IPCC, grupo de expertos asesores de Naciones Unidas, reafirmó su advertencia de que los países no están encaminados a cumplir las metas del Acuerdo de París y señalaba la COP 26 como punto de no retorno en la protección del planeta. Sus estudios proyectan que los planes globales actuales llevarán un aumento de la temperatura de en torno a los 2,7 grados, lejos del límite deseable de 1,5 grados establecido por el organismo.

COP26 manifestación
Fuente: Unsplash

La ONU también instó a las naciones a redoblar sus esfuerzos y comprometerse con planes climáticos más ambiciosos, tras el informe de síntesis inicial en el que analizaban el progreso de esas estrategias. De acuerdo con sus datos, sería necesario reducir las emisiones actuales de gases de efecto invernadero en un 45% para 2030 (con respecto a las de 2010). Por el contrario, las proyecciones actuales registran un aumento del 16,3% en las emisiones.

Tanto el sector público como el privado, así como la comunidad científica y el público general, parecen haber aceptado la trascendencia de estas conferencias y los acuerdos que se alcancen en ellas. Al menos, si pretendemos sobrevivir como especie: «La COP26 no será, ni puede ser, el final de la historia del cambio climático», afirmaba el primer ministro británico en la ceremonia de inauguración.

Objetivo: un cambio definitivo de rumbo

Para lograr cambios significativos, el principal objetivo de la COP26 es generar un cambio de rumbo en la gestión de las emisiones de gases efecto invernadero y la mitigación de los efectos del cambio climático. Tras dos semanas de encuentros y desencuentros, la conferencia de las partes llega a su fin y surge la pregunta, ¿se han cumplido los objetivos necesarios para limitar nuestra huella en el planeta?

Desde Bloomberg resumen las principales victorias y derrotas de esta conferencia, en la que parece que se han normalizado las prisas de última hora en los acuerdos y las concesiones que matizan la contundencia necesaria para salvar el planeta. 

COP26 Bloomberg
Fuente: Bloomberg

Entre las victorias, destaca el acuerdo para reducir las emisiones en un 45% para 2030, un compromiso insuficiente ya que no permitirá mantener controlado el calentamiento global en 1,5 grados.

Otro de los acuerdos más relevantes alcanzados en la COP26 ha sido el compromiso de 103 países a reducir en un 30% sus emisiones de metano durante la próxima década. Asimismo, un centenar de naciones también se han comprometido a trabajar para frenar la deforestación en un acuerdo que pretende unir gobiernos, inversores, empresas, organizaciones medioambientales y comunidades locales para recaudar más de 9.000 millones de euros.  Sin embargo, ninguno de los acuerdos tiene vinculación legal.

Uno de los principales problemas reside en la falta de planes estratégicos a corto plazo que definan acciones concretas, específicas y vinculantes. Hasta 2024, la ONU no espera que los países se sometan a un marco de transparencia mejorado. La falta de coherencia metodológica en la recopilación de datos ha resultado en mediciones erróneas. Una investigación de The Washington Post en 196 países, revela que existen diferencias significativas entre lo que los países aseguran contaminar, frente a lo que realmente emiten. Esta brecha podría alcanzar entre los 8.500 millones y los 13.300 millones de toneladas al año de emisiones no reportadas.

Los siempre olvidados: regular el mercado de bonos de carbono y finalizar el Paris Rulebook

Como cada año son dos los temas más esperados: la regulación del mercado de bonos de carbono y la configuración de reglas detalladas de aplicación del Acuerdo de París.

Desde 2015, los países han estado trabajando en un reglamento de desarrollo para canalizar los esfuerzos en materia climática. Sin embargo, esta negociación está bloqueada en el artículo 6. Este hace referencia a los intercambios de derechos o unidades de emisiones de gases entre países y permite al sector privado adquirirlos. Así, si un país no consigue recortar lo suficiente sus emisiones, puede comprarle a otro el derecho de estas.

Durante años, las partes han estado divididas entre aquellas que prefieren una legislación más relajada y otras que buscan aprobar un sistema de control que evite la doble contabilidad.

En esta COP26, los países han acordado someterse a un mayor escrutinio en el reporte de emisión de gases, con el objetivo de crear un marco fiable y comparable que facilite mantener el compromiso de 1,5ºC. Además, han alcanzado finalmente un acuerdo que regule el mercado de emisión de bonos de carbono. No obstante, las medidas ya han sido criticadas por activistas y expertos, que advierten que no son lo suficientemente estrictas y vinculantes.

¿Qué están haciendo las empresas?

En el ámbito empresarial, un estudio de Global Compact y Accenture identifica una mayor sensibilidad de los CEO hacia el cambio climático. Un 57% de directivos encuestado afirman priorizar acciones climáticas como eje para superar el impacto del COVID-19. Aun así, solo un 25% considera que su empresa se encuentra en un nivel avanzado en sus avances hacia las cero emisiones.

Desde la primera edición del estudio en 2016, las empresas observan una creciente relevancia de clientes y consumidores, empleados e inversores y accionistas a la hora de definir cómo se gestiona la sostenibilidad en sus organizaciones.

Este aumento en la relevancia de los stakeholders refleja que cada vez somos más conscientes de que el cambio climático es el mayor reto al que nos enfrentamos, no de cara al futuro, sino hoy.

Este contexto se refleja también en Approaching the Future 2021. El informe recoge que solo un 25,9% de los profesionales asegura que sus organizaciones están trabajando de forma prioritaria en responder a la emergencia climática.

La COP26 pone de manifiesto es la necesidad de que gobiernos y organismos internacionales marquen la hoja de ruta para acelerar la acción por el clima.

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CLARA SUÁREZ
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