¿Qué es y en qué punto está la Directiva de Diligencia Debida?

CARLOS SANTANA

18 diciembre 2023

5 min. lectura

Artículos

El Consejo y el Parlamento Europeo han anunciado el 14 de diciembre de 2023 un acuerdo provisional respecto a la directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad. Se trata de un paso determinante en el proceso de aprobación que debe continuar con la votación del texto en las dos instituciones europeas, una vez se han acordado las enmiendas que incluyen, entre otras cosas, la exención del sector financiero. La norma europea, presentada en febrero de 2022, está llamada a ser una herramienta efectiva que permita a las empresas detectar y eliminar las acciones de su proceso productivo que dañen el medioambiente o atenten contra los derechos humanos.

La directiva de diligencia debida obliga a establecer procesos y medidas para detectar, prevenir, mitigar y eliminar impactos negativos, reales o potenciales, contra el medioambiente o los derechos humanos, en cualquier punto de su cadena de valor.

Las obligaciones que deberán gestionar y reportar las empresas conforman todo un proceso, que comienza en la integración de la diligencia debida en las políticas corporativas para identificar, prevenir, mitigar y eliminar los impactos negativos, y prosigue en el reporte y el seguimiento.

Adelantarse y aplicar ya la diligencia debida

Debido a que por el momento se trata solo de una propuesta, la diligencia debida no será de obligación para las empresas a corto plazo. No obstante, María Rubiños, representante de Amfori en España, explica que las organizaciones pueden adelantarse a las futuras obligaciones e incorporarla ya. “Iniciar un proceso de debida diligencia consiste en obtener la información necesaria para identificar y gestionar los riesgos más destacados para las personas y el medio ambiente que se producen en las operaciones y cadena de valor. Y, lo que es más importante, arreglar las cosas cuando algo va mal”.

En este sentido, los primeros pasos para la diligencia debida son “la convicción y la integración en los procesos existentes”. “Una empresa puede estar comprometida sobre el papel­ —explica María Rubiños—, pero si no ha integrado la diligencia debida en las prácticas cotidianas de sus sistemas de gestión, es más que probable que le cueste mantener ese compromiso. En este sentido puede ser interesante partir de los sistemas de gestión que ya aplican, por ejemplo, a la gestión de la calidad, ampliando este enfoque a Derechos Humanos y medioambiente. Otra buena pista para aquellos que se inicien en este ámbito es partir de las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, pues son la base de la mayor parte de legislaciones. Por último, existen distintas iniciativas colaborativas, como es el caso de amfori, que proporcionan orientación y herramientas que ayudan a no sentirse superados a la hora de poner en marcha un sistema de debida diligencia desde cero”.

María Rubiños aclara que la futura directiva “afectará a empresas de la UE con más de 500 empleados y un volumen de negocios mundial superior a 150 millones de euros. Hay tres sectores que están considerados de alto impacto (textil, agricultura o extracción de minerales) para los que la exigencia es mayor, puesto que, aunque no alcancen estos umbrales se van a ver afectados antes que el resto a pesar de no llegar a los umbrales”.

Elementos clave de la directiva de diligencia debida

Son varias las cuestiones clave de la directiva de diligencia debida. En primer lugar, el hecho de que no solo implica a la propia organización sino también a todas las empresas y socios comerciales que intervienen de alguna manera en la cadena de valor, bien sea en los procesos previos a la fabricación (el aprovisionamiento) y, parcialmente, en los procesos posteriores (la distribución o el reciclado).

Esto significa que los procedimientos de diligencia debida deben estar presentes especialmente en las políticas corporativas y en los contratos de servicios. En estos últimos, como indica el borrador de la ley, incorporando cláusulas que permitan suspender la relación contractual si el socio comercial ocasionara algún efecto adverso.

Otro de los aspectos diferenciadores es su doble enfoque. La diligencia debida pone su foco en los impactos negativos que se puedan dar contra el medioambiente, recogidos en los principales convenios en esta materia, y contra los derechos humanos, contemplados en los convenios internacionales. A diferencia del Reglamento de Taxonomía Ambiental, que se centra en los efectos adversos contra el medioambiente, la diligencia debida amplia su visión incluyendo también los impactos contra las personas.

Por último, el importante paso que supone la futura directiva para las compañías. Si bien hasta ahora la diligencia debida era un compromiso voluntario adoptado por las compañías, la norma la convierte en una obligación legal para las empresas que se encuentren dentro del ámbito de aplicación.

La diligencia debida, en el marco de reporte europeo

La futura directiva de diligencia debida no se entiende por sí sola, sino que acompaña a la Taxonomía Ambiental y los European Sustainability Reporting Standards (ESRS). Las tres, desde diferentes ángulos, forman parte de un conjunto de directivas, promovidas por la EFRAG y la Comisión Europea, que, como apunta María Rubiños, responden a un mismo desafío: “Ahondar en la transparencia y el diálogo con los grupos de interés por parte de las empresas”.

“Los European Sustainability Reporting Standards pretenden dar respuesta a las demandas de información de la comunidad inversora y otros stakeholders, dándoles acceso a datos fiables y comparables. La denominada “Taxonomía verde” europea está, por su parte, enfocada en los impactos ambientales, permitiendo a inversores y empresas diferenciar qué proyectos afectan al clima y al medio ambiente. La futura Directiva de Debida Diligencia en sostenibilidad (CSDDD) se centra en la responsabilidad de las empresas respecto a los impactos de su cadena de valor, y busca profundizar en la rendición de cuentas sobre ellos. Se trata de normativas complementarias, que ilustran la gran apuesta de la Unión para hacer su economía más sostenible.”

Un marco regulatorio beneficioso

La aplicación futura de la directiva de diligencia debida supone un beneficio para las empresas que, más allá del cumplimiento normativo, tendrán herramientas para mejorar en la gestión de sus impactos.

La identificación de los riesgos de sostenibilidad asociados a las operaciones, la atracción de la inversión sostenible o el cumplimiento de la transparencia son algunos de los argumentos positivos de la norma, recogidos por Pacto Mundial en su whitepaper sobre diligencia debida empresarial.

En este sentido, “la diligencia debida debe tener naturaleza estratégica, para que existan los recursos adecuados en toda la organización, con responsabilidades bien definidas”, como indica María Rubiños. “El compromiso de la Alta Dirección es clave, ya que si esta está totalmente de acuerdo con la necesidad de actuar de forma responsable podrá resolver los posibles (y habituales) desencuentros entre Compras y Sostenibilidad”.

Estado actual de la propuesta

La propuesta de directiva, como cualquier otra norma europea, es presentada por la Comisión Europea, que envía el documento primero al Consejo Europeo y posteriormente al Parlamento Europeo. Ambas instituciones aprueban su posición al respecto y comienza entonces lo que se conoce como diálogo tripartito, durante el cual se dialoga sobre las enmiendas propuestas por uno y otro organismo. Este punto concluyó el 14 de diciembre de 2023 con el acuerdo alcanzado por las dos instituciones, al que le seguirá la votación para su aprobación. Posteriormente debería trasponerse en la legislación nacional.

El acuerdo provisional alcanzado entre el Consejo y el Parlamento Europeo aclara las responsabilidades de las empresas incumplidoras, define mejor las distintas sanciones, completa la lista de derechos y prohibiciones que deben respetar las empresas, y modifica el ámbito de aplicación, eximiendo al sector financiero e introduciendo una cláusula de revisión futura para replantear este punto.

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CARLOS SANTANA
Consultor en sostenibilidad y ESG

Consultor en sostenibilidad. Forma parte del equipo de consultoría estratégica de CANVAS con dedicación a proyectos de doble materialidad, reporte...

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