Transparencia en tiempos de pandemia

CLAUDINA CARAMUTI

28 diciembre 2020

3 min. lectura

Análisis

Vivimos una era de transformación. La pandemia ha acelerado la necesidad de transparencia. En medio de un cambio de modelo, esta puede ayudar a dar respuesta a la crisis social, sanitaria y económica.


Estamos viviendo un replanteamiento del sistema, lo que abre el debate sobre el papel y la capacidad de las organizaciones para generar cambios. Se empieza a manifestar la necesidad de nuevas actitudes desde la visión de interdependencia. La interdependencia, concepto que la COVID-19 ha tangibilizado, nos ha permitido observar cómo los problemas globales son también locales y cercanos. El impacto del ser humano en la salud del planeta se ha vuelto tan determinante que, incluso, está teniendo consecuencias a nivel geológico. Es hora de acelerar exponencialmente la transparencia de nuestras organizaciones.

Este contexto de crisis puede suponer un estímulo para una nueva ética empresarial sostenible. Para ello, las empresas deben acelerar su compromiso con la Agenda 2030, virando hacia una economía regenerativa en consonancia con la naturaleza. O por el contrario, la misma crisis puede relegar este nuevo modelo a un lugar secundario. Es decir, continuar funcionando con el viejo modelo de visión a corto plazo, mentalidad voraz y ausencia de liderazgos con valores colectivos para sostener los impactos post-pandemia. Así lo manifestaban personas expertas en el estudio “Ética y Agenda 2030 en tiempos de COVID-19”.

¿Qué sentido tiene hablar de transparencia? 

La palabra «transparencia» puede tener muchos significados e interpretaciones. Desde las organizaciones, la transparencia es un valor social que genera confianza y seguridad. Y la confianza es crucial para la humanidad. A través de ella, se establecen dinámicas que impactan en el beneficio de todas y todos, incluido el beneficio para la economía. La confianza restaura el equilibrio, habilita la colaboración y explica el fracaso o el éxito de una organización, frente al paradigma de «control», ya obsoleto.

Esta necesidad de confianza está aumentando. Un ejemplo es la creciente expectativa ciudadana hacia las empresas. La sociedad ya percibe a las organizaciones como agentes con capacidad de amplificar impactos –positivos o negativos-, y se les exige que adopten un papel activo ante los principales retos globales a los que nos enfrentamos. Según datos analizados en RADAR CANVAS, el 73% de la ciudadanía espera que las empresas tomen decisiones que mejoren las condiciones de las comunidades y el entorno en el que se desarrollan. Porcentaje que incrementa si analizamos la opinión de los responsables de diferentes áreas en las empresas, con un 76% que considera que las compañías deben tener un papel activo en la sociedad, según Approaching the Future 2020.

Hablar de transparencia es definir y exponer los compromisos reales de las empresas para que puedan ser tangibles y, en consecuencia, evaluados. También es cumplir con los requerimientos legales y regulatorios, así como la obligaciones de publicar los resultados no financieros, con el mismo nivel de requerimiento que hasta ahora tienen los resultados económico-financieros.

Fuente: Unsplash

Evaluar y amplificar el impacto

La famosa “cuenta de resultados” debe ser integral, lo que significa contemplar los impactos de las organizaciones a todos los niveles. La información no financiera se ha vuelto clave para la rendición de cuentas del valor generado y la visión a largo plazo. El cumplimiento de requisitos y exigencias legales en sostenibilidad entra con fuerza en las áreas de riesgos o finanzas, y se vuelve esencial para la toma de decisiones con impacto.

Más aún en la actualidad, en la que la pandemia ha desatado una crisis sin precedentes que obstaculiza el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Obstáculos que afectan en mayor medida a las personas más vulnerables: retroceso en la inseguridad alimentaria, deterioro del entorno natural, persistentes desigualdades dominantes…

Por eso, se acelera la importancia de situar a la Agenda 2030 en el centro de las políticas de recuperación. Porque esta es la alternativa para hacer frente al refuerzo del sistema de salud y prevención, promover una economía baja en carbono, o desarrollar competencias y habilidades orientadas a las nuevas demandas del presente y futuro.

Las empresas son agentes fundamentales para catalizar estas transiciones y el cumplimiento de la Agenda de sostenibilidad global. Por eso es vital su posicionamiento y compromisos integrados en el negocio. A nivel interno, esto requiere diálogo, participación y sensibilización. A nivel externo, coherencia, datos explícitos de resultados y alianzas.

Si quieres conocer más acerca de transparencia, puedes consultar el análisis de CANVAS en el webinar “Transparencia en la comunicación post COVID-19 bajo el marco de la Agenda 2030”, organizado por Ecodes junto con el Vicerrectorado de Prospectiva, Sostenibilidad e Infraestructuras de la Universidad de Zaragoza, y la Cátedra Brial de Energías Renovables.

¿Cuál es el modelo de empresas regenerativas que todo esto supone? Consulta nuestro RADAR CANVAS para conocer más sobre nuevos modelos empresariales.

CLAUDINA CARAMUTI
Cofundadora y Directora de Desarrollo

Conectar, crear y aprender son señas de identidad de CANVAS para responder a las preguntas de ‘cómo hacemos lo que...

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