Impacto, medición y experiencia

CLAUDINA CARAMUTI

27 noviembre 2019

4 min. lectura

Análisis

Las organizaciones ya no se miden únicamente por sus resultados financieros, sino también por cómo gestionan y miden su impacto social y ambiental.


El impacto social a menudo se entiende como los efectos en las personas y comunidades que ocurren como resultado de una acción, actividad, proyecto, programa o política. Una forma común de pensar sobre el impacto social es considerarlo como el cambio que ocurre en las personas como resultado de una acción o actividad.

En este contexto, el impacto social tiene que ver con la contribución positiva que las organizaciones (públicas o privadas), pueden hacer a las comunidades locales en las que operan. Así lo analiza el primer estudio sobre el estado de la medición y gestión del impacto social titulado “Luces y sombras de la medición del impacto social en España”, que fue presentado por BBK y la Asociación para la Medición y Gestión del Impacto Social, EsImpact, junto con sus autores, Sophie Robin, coordinadora de la investigación, y Bernardo García, investigador principal.

 

 ¿Cómo podemos medir y cuantificar estos impactos?

Para lograr un impacto social o ambiental las acciones deben demostrar que han contribuido a cambios positivos y sostenibles en beneficio de la sociedad y del ecosistema natural. En el estudio de EsImpact, el 95% de los encuestados de organizaciones que realizan mediciones de impacto social han destacado que estas evaluaciones permiten mejorar la gestión y aseguran que representarán una práctica “imprescindible” en las empresas.

Constituye un nuevo paradigma para evaluar a las organizaciones, que supone la diferencia básica entre medir actividades -por ejemplo, el número de acciones realizadas y el número de personas que participaron en las mismas- y medir el impacto de las actividades en las personas y/o el entorno -es decir, la transformación experimentada por esas personas, los cambios que esa acción genera.

En el estudio se destaca que existen más de 100 herramientas, métodos y estándares de evaluación del impacto social. Algunas de las más conocidas y utilizadas son la teoría del cambio, el análisis contrafactual, el sistema LBG, el Social Return on Investment (SROI), el Valor Social, B Corp Assessment, la contabilidad social y monetización del valor social, entre otras.

Sin embargo, los principales frenos para que las entidades realicen alguna medición del impacto social en España son la falta de recursos económicos y humanos y el no considerarse todavía una prioridad dentro de las organizaciones. No obstante, “se trata de un enfoque y de una práctica que ha llegado para quedarse” aseguran desde EsImpact.

 

Vivencia tangible del impacto

En CANVAS Estrategias Sostenibles estamos convencidas de la relevancia de medir el impacto. Y el eje fundamental en este modelo de empresa es tener un propósito que se enfoque justamente en el impacto social y ambiental. Desde esta mirada las empresas realmente podemos ser parte del cambio que necesita nuestra realidad, con dos grandes urgencias globales como son la emergencia climática y la desigualdad social.

Hace pocos días hemos vivido de forma directa y tangible cómo la solución muchas veces está implícita en el problema, y lo único que cambia es el punto de vista. Hemos visitado el proyecto apadrinaunolivo.org en el que colaboramos desde CANVAS y pudimos comprobar cómo se puede recuperar el estado de abandono del medio rural de manera sostenible.

“Todo depende de los ojos que miren” dicen desde el proyecto. Donde todo el mundo veía olivos viejos e improductivos, ellos visionaron el motor de bienestar y desarrollo económico que Oliete precisaba para sobrevivir.

Así surgió esta plataforma que recupera y pone en valor los olivos abandonados de la zona, generando a su vez una economía sostenible con matices sociales en un área rural en vías de desaparición. Si hablamos de impacto, en cinco años de actividad han conseguido recuperar 8.300 olivos, generar 22 puestos de trabajo y además incorporar al equipo a personas con dificultades de inserción laboral. Además, unas 15.000 personas hemos ido a conocer nuestros olivos apadrinados, generando movimiento económico y social en la zona y difusión de la cultura ibera de Oliete.

Visitando el pueblo y viendo la vida que genera el proyecto se puede palpar de forma directa el impacto social y ambiental positivo. Olivos vueltos a la vida y personas implicadas, aprendiendo y formando parte de un modelo económico más sostenible, justo, innovador.

Que algo está cambiando, está claro. El sistema en el que estamos necesita transformarse y somos muchos los que estamos impulsándolo. Aún queda mucho por recorrer. Aún son miles las empresas y proyectos que no atienden a sus impactos. Por eso es fundamental que seamos multiplicadores del cambio. Tú también, tu organización… todos. ¡El momento es ahora!

CLAUDINA CARAMUTI
Cofundadora y Directora de Desarrollo

Conectar, crear y aprender son señas de identidad de CANVAS para responder a las preguntas de ‘cómo hacemos lo que...

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