Foro de Davos: 5 claves para el desarrollo económico sostenible

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1 junio 2022

7 min. lectura

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Tras algo más de dos años desde su última edición presencial, el Foro de Davos (WEF, por sus siglas en inglés) ha reunido más de 2.000 líderes políticos, empresariales y expertos de todo el mundo bajo el lema «Historia en un punto de inflexión: Políticas Gubernamentales y Estrategias Empresariales».

A lo largo de toda la pasada semana, han tenido lugar multitud de encuentros y mesas redondas entre los principales líderes mundiales para intentar definir una hoja de ruta común frente a los desafíos económicos, sociales y ambientales de los próximos años.

Con la pandemia todavía presente y la guerra en Ucrania como telón de fondo, esta 51ª edición del Foro de Davos se ha centrado distintos temas clave con una conclusión en común: la necesidad de trabajar de forma conjunta y colaborativa para la adaptación y desarrollo de la economía mundial

A continuación, destacamos 5 tareas clave de los países y empresas en los próximos años:

1. Impulsar la cooperación global en un nuevo entorno geopolítico

La pandemia y el impacto del conflicto en Ucrania han tenido consecuencias directas en ámbitos como la energía o la alimentación. Encontrar nuevas formas de cooperación, así como desarrollar herramientas que solidifiquen las alianzas ya existentes fueron temas clave durante toda la semana de conferencias.

Con propuestas y compromisos como la intención de trabajar hacia la compra centralizada de productos estratégicos a nivel europeo, como energía, minerales u otros productos básicos, anunciada por la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

En este sentido, otros de los puntos a discutir sería el futuro de la globalización. A medida que las economías evolucionan y aumenta la deslocalización de las cadenas de suministro, ¿seremos testigos del final de la globalización tal y como la conocemos? En el informe Four Futures for Economic Globalization: Scenarios and Their Implications, del WEF, profesionales del sector financiero dibujan cuatro escenarios posibles para el futuro de la economía mundial:

En el estudio, los expertos coinciden en que los elementos impulsores tradicionales de la globalización han llegado a un punto de no retorno. No obstante, el WEF descarta la idea de globalización vs. desglobalización, en favor de impulsar acciones que optimicen los beneficios sociales y ambientales de forma localizada.

Aunque, mientras que fortalecer las redes regionales puede ser beneficioso para un país, la cooperación global sigue siendo crucial para afrontar desafíos como la emergencia climática. Por ello, abogan por construir resiliencia económica a partir de tres valores: integración cooperación y diversificación.

«Si bien es cierto que está cambiando, la globalización no va a terminar. La guerra ha exacerbado tendencias que ya experimentamos durante la pandemia, como la disrupción de las cadenas de suministro. La novedad es el foco que se ha puesto a la seguridad (de alimentos, energía, ciberseguridad o resiliencia operativa). Este foco, además, impulsa un profundo cambio: de depender de una única fuente hacia mayor localización y redundancia en las cadenas de suministro», explicaba Jane Fraser, CEO de Citi durante el Foro de Davos.

2. Asegurar la recuperación económica construyendo modelos más sostenibles

Las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostican un crecimiento mundial del 3,6% en 2022, frente al 6,1% previsto en 2021, descenso que podría extenderse hasta el año 2023.

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, advirtió en Davos que el endurecimiento de las condiciones financieras y la inflación harán que lo que resta de año vaya a ser «muy duro». «Calculamos que la economía global aún crecerá un 3,6% este año, pero eso implica que habrá países que entren en recesión», explicó durante su intervención en uno de los paneles en el Foro de Davos.

Para hacer frente a este escenario, la sostenibilidad vuelve a enmarcarse como uno de los ejes centrales sobre los que vertebrar la transformación hacia modelos económicos más justos y responsables con el planeta y las personas.

Según el informe anual The Global Risks Report 2022, el fracaso de la acción climática, los fenómenos meteorológicos extremos y la pérdida de la biodiversidad siguen estando entre los diez principales riesgos para el mundo en los próximos años. 

Para dar respuesta, los expertos destacan dos puntos de acción: la lucha contra el cambio climático y la transición energética. Mark Carney, exgobernador del Banco de Inglaterra, incidió en la necesidad de financiar este cambio hacia una economía sostenible: «Necesitamos una transformación energética equivalente en escala a la Revolución Industrial y a la velocidad de la transformación digital. Y, por eso, necesitamos también una revolución financiera».

3. Construir sociedades sanas y equitativas

No cabe duda de que la COVID-19 ha tenido profundas consecuencias económicas y sociales a nivel global, retrasando en un periodo de meses, años de avances en materia social. Pero datos de Oxfam permiten entender mejor esos impactos: por cada 30 horas que transcurrían de pandemia, una persona más se convertía en billonaria. Al mismo tiempo, en 2022 hasta 263 millones de personas podrían estar abocadas a la pobreza extrema, lo que equivale a un millón de personas cada 33 horas. Por lo tanto, desde Oxfam afirman que la desigualdad es tal que en el mismo tiempo que se tardó de media en crear un nuevo multimillonario durante la pandemia, un millón de personas podrían caer en la pobreza extrema este año.

Para hacer frente a este desafío, el WEF manifestó su compromiso de seguir poniendo a las personas «en el centro de la toma de decisiones». ¿Cómo se materializa esta frase, ya un poco manida en los entornos empresariales y políticos?

Por un lado, la salud de las personas sigue siendo uno de los temas clave, aunque la conversación ha cambiado de enfoque desde la última edición especial del Foro de Davos, en enero de 2021. Si el pasado año los principales líderes mundiales buscaban garantizar la seguridad frente al COVID-19, ahora el foco está puesto en prepararnos para la próxima pandemia.

Por otro lado, el WEF estima que, para 2030, la población mundial habrá alcanzado los 8,5 mil millones de personas, lo que hará que la demanda de servicios básicos que garanticen una vida digna para todos seguirá aumentando de forma exponencial. Esto ofrece a inversores, empresas y gobiernos numerosas oportunidades de inversión que impacten de forma positiva en las personas y el planeta, al tiempo que permite trabajar hacia una economía más resiliente. 

En su informe Jobs of Tomorrow: The Triple Returns of Social Jobs in the Economic Recovery, se realiza un estudio del impacto de la inversión en economía social (es decir, en el sistema educativo, sanitario y de cuidados) en un país como Estados Unidos. Una inversión de 1.3 billlones de dólares en economía social podría traducirse en un aumento de hasta 3.1 billones de dólares en el PIB del país.

4. Proteger el planeta para salvaguardar a la humanidad

Si hablamos de la lucha contra el cambio climático, todas las miradas están puestas en la transición energética y la descarbonización. Durante los encuentros del Foro de Davos, John Kerry, enviado estadounidense para el clima, anunció la ampliación de la First Movers Coalition de 35 a 55 miembros, con la incorporación de grupos como Ford o Fedex. Esta iniciativa une a más de dos docenas de países y empresas líderes en el mundo para acelerar la innovación y el desarrollo de tecnologías de descarbonización.

No obstante, el escenario no es del todo alentador. Durante sus intervenciones, Kerry advirtió que el total de emisiones a la atmósfera aumentó un 6% durante 2021, mientras que el uso del carbón creció en un 9%: «Sabemos que los países están muy preocupados por la seguridad energética, pero no podemos poner en riesgo el planeta invirtiendo en proyectos fósiles que causarán unos daños irreparables».

A medida que se prolonga la guerra en Ucrania, la discusión sobre los suministros energéticos no hará sino crecer en importancia. En este sentido, la Unión Europea expresó su intención de acelerar la transición energética y reducir la extremada dependencia de determinados países en el actual entorno geopolítico.

5. Impulsar la transformación industrial

Por último, y para responder a los desafíos del presente y del futuro, los líderes mundiales coinciden en que necesitamos una profunda transformación industrial. Para ello, la innovación y las nuevas tecnologías se consideran herramientas prioritarias para acelerar el progreso económico y social y, a su vez, lograr una economía de cero emisiones.

Durante esta edición, se discutió el papel de tecnologías emergentes como el metaverso, junto con el blockchain o el desafío de las criptomonedas.

No obstante, el foco estuvo puesto en la conectividad y el asegurar el acceso a la tecnología de todas las personas. «Pese a que el 80% de la población mundial ya disfruta de cobertura de banda ancha, aún unas 3.000 millones de personas no están conectadas a internet», explicaba Hans Vestberg, CEO de Verizon.

Para hacer frente a la brecha digital, los expertos aseguran que, si bien los gobiernos tienen un papel que jugar, será clave que los grandes inversores y las plataformas digitales se responsabilicen y contribuyan a desarrollar una nueva infraestructura de red.

Estas cinco grandes tareas para los países y sector empresarial en todo el mundo suponen poner en marcha importantes transformaciones con el objetivo de asegurar el desarrollo inclusivo y la salud de las personas y el planeta. Porque, como repetimos siempre: ninguna empresa puede prosperar en un mundo enfermo.

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