Approaching the Future lleva once ediciones midiendo lo que más importa a las organizaciones. Este año, por primera vez, todo el análisis surge de la consulta directa a los profesionales. Y lo que dicen merece una lectura atenta.
El contexto que no admite ambigüedades
2026 no es un año de transición. Es un año de reconfiguración estructural. La inteligencia artificial ha dejado de ser una tendencia a observar para convertirse en el nuevo suelo sobre el que operan todas las demás: condiciona cómo se comunica, cómo se lidera, cómo se gestiona el talento y, sobre todo, cómo se construye y protege la reputación corporativa. La geopolítica ha entrado en las cadenas de valor y en los planes estratégicos. Y la sociedad exige a las organizaciones coherencia entre lo que dicen y lo que hacen, con más escrutinio y menos paciencia que nunca.
Approaching the Future 2026 llega con una novedad metodológica relevante: por primera vez, todo el análisis —incluida la identificación de las fuerzas de cambio que condicionan la agenda empresarial— surge de la consulta directa a los 2.120 profesionales. En ediciones anteriores, ese análisis de contexto se nutría de fuentes externas e informes globales de referencia. Este año son los propios directivos quienes lo construyen desde su realidad. No es lo que dicen los expertos sobre el mundo — es lo que dicen quienes gestionan las organizaciones sobre su propio entorno. Y eso hace la lectura más incómoda, y más útil.
Lo que nos dicen los datos
La IA lidera por primera vez tanto el ranking de importancia (55,5%) como el de recursos dedicados. No lo hace sola: arrastra consigo la gestión del talento, que protagoniza el mayor salto del ranking respecto a 2025. La señal es inequívoca — no hay transformación tecnológica sin transformación organizativa.
La comunicación corporativa mantiene su centralidad operativa por cuarto año consecutivo. La reputación y el riesgo reputacional lideran en Latinoamérica como activo estructural de confianza. Y los asuntos públicos entran por primera vez en el mapa, reflejando que la relación entre empresa, regulación y poder político ha dejado de ser periférica.
Pero hay una lectura que el ranking de importancia no muestra y que consideramos especialmente relevante: España y Latinoamérica no viven el mismo 2026. En España, la IA se percibe principalmente como un reto de transformación estratégica y competitividad — el 72,1% la señala como principal fuerza de cambio. En Latinoamérica, en cambio, la desconfianza hacia las instituciones (41,5%), la polarización social (39,9%) y los riesgos reputacionales (37,9%) pesan tanto o más que la propia tecnología. Dos geografías, un mismo estudio, dos agendas que exigen lecturas distintas. Para las organizaciones que operan en ambos contextos, ignorar esa diferencia es un riesgo de gestión real.
Lo que esto significa (y lo que no está resuelto)
Desde CANVAS, llevamos años acompañando a organizaciones que saben perfectamente qué importa. El problema raramente está en el diagnóstico. Está en la traducción.
Y los datos de ATF2026 lo confirman con precisión: el liderazgo responsable acumula 13,5 puntos de diferencia entre su importancia declarada (48,6%) y su activación real (35,1%) — la brecha más profunda de toda la edición. La reputación aparece en el cuadro de mando del 76% de las organizaciones españolas, pero solo el 24% la vincula a mecanismos de compensación. Un 10% de las organizaciones en España reconoce no tener una función clara para gestionar sus intangibles.
Estos no son datos de madurez incipiente. Son datos de una paradoja estructural: los intangibles son reconocidos como estratégicos, pero no tienen consecuencias reales en los sistemas que orientan el comportamiento directivo. Cuando la reputación, el propósito o el liderazgo no tienen peso en los incentivos, su gestión tiende a ser reactiva, fragmentada y subordinada a otras prioridades. En un entorno de reconfiguración como el actual, ese es exactamente el tipo de fragilidad que más cuesta cara.
Una señal que merece lectura propia: la sostenibilidad
La sostenibilidad desciende en el ranking de importancia declarada en España. El informe lo interpreta como cambio de ciclo. Desde CANVAS lo leemos de otra manera: no es que importe menos — es que el estándar ha subido. Las organizaciones que llevan años comunicando compromisos sin demostrar impacto real están encontrando que ese discurso ya no sostiene posiciones en la agenda directiva. Y eso, desde nuestra perspectiva, es una buena noticia. Significa que la conversación está madurando: de la declaración a la evidencia, del relato al dato, del compromiso a la creación de valor demostrable. Para las organizaciones que trabajan la sostenibilidad como dimensión estratégica real —no como obligación regulatoria ni como narrativa— este momento no es una amenaza. Es una ventaja competitiva.
La pregunta que nos deja esta edición
Once ediciones de Approaching the Future permiten ver con claridad lo que los datos de un solo año no siempre muestran: los intangibles no suben ni bajan de la agenda porque cambien de importancia. Lo hacen porque las organizaciones cambian su capacidad de gestionarlos.
La gran pregunta de 2026 no es qué intangibles importan. Eso ya está claro. La pregunta es cuántas organizaciones están convirtiendo esa importancia en arquitectura organizativa real: en criterios de decisión que orienten la conducta directiva, en indicadores que llegan al comité de dirección, en incentivos que alineen lo que se dice con lo que se hace.
Ahí se juega la diferencia entre las organizaciones que hablan del futuro y las que lo están construyendo.
CANVAS es una firma de consultoría estratégica en sostenibilidad. Desde 2014, CANVAS actúa como socia estratégica de equipos directivos que...
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11 mayo, 2026